El 22 de junio de 1940 Reino Unido estaba sola frente a los nazis. Francia se había rendido, y el primer ministro Churchill solo lanza palabras desafiantes. Combatiremos en las playas, combatiremos en los sitios de desembarco, combatiremos en los campos y en las calles. Combatiremos en las colinas, jamás nos rendiremos. Reino Unido cuenta con los recursos de su vasto imperio: Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, la India y otros muchos territorios declararon rápidamente la guerra a Alemania. Pero están a miles de kilómetros, allende los océanos, y su poder militar no ofrece ayuda donde se necesita. La situación parece desesperada. Hitler sabe que Reino Unido no tardará en negociar la paz. Pero Churchill demuestra hasta qué punto está dispuesto a continuar con la guerra.

Reino Unido  está dispuesto a continuar la guerra

Un escuadrón formado por dos acorazados y dos barcos de combate está anclado en Mers el-Kebir, en el Argel francés. Si los alemanes consiguen estos barcos, la situación británica en el Mediterráneo será crítica. Así, el 3 de julio, un grupo de trabajo de la Royal Navy exige que los barcos franceses se unan o bien que se recluyan en un puerto neutral. Los franceses se niegan. Como respuesta, los británicos abren fuego contra ellos. Destruyen o causan graves daños a tres de los acorazados. Casi 1300 marineros franceses pierden la vida. Pero la dureza de Churchill no impresiona a Hitler. El 19 de julio regresa triunfante a Berlín y lo recibe más de un millón de personas. Ese día pronuncia un discurso en el Reichstag, el parlamento alemán, ofreciendo la paz a Reino Unido. Su oferta parece generosa. Reino Unido conserva su imperio.

A cambio, Hitler quiere mano libre en Europa. Su plan es conquistar los países del este para adquirir lebensraum, “espacio vital”, para el pueblo alemán. Pero Churchill no lo permite. “Los británicos seguirán luchando”. Sus palabras elevan la moral del país. El desafío de Churchill le da popularidad. El rey Jorge VI escribe en su diario: “Personalmente, ahora mismo me complace no tener más aliados a los que halagar guardando las formas». Es difícil que Reino Unido revierta la situación y gane la guerra. Los británicos han sobrevivido a Dunkerque, pero han perdido casi todos sus tanques, su artillería y transporte durante la evacuación.

Muchas bajas británicas en Dunkerke
Muchas bajas británicas en Dunkerke

Cuentan solo con 25 divisiones equipadas con fusiles para resistir las columnas blindadas de la máquina de guerra más temible del mundo. Poco se puede hacer salvo atrincherarse y aguardar. Crean defensas costeras y se construyen puntos fuertes en el sur de Reino Unido. Quitan las señales para dificultar la orientación de invasores. Siembran de obstáculos las áreas abiertas para disuadir a las tropas. Reclutan una milicia voluntaria, la Guardia Local, con hombres que no reúnen condiciones para combatir, muchos de ellos por su edad. A finales de junio de 1940, casi un millón y medio se han alistado pero el número de armas disponibles es inferior. Mientras, Hitler prosigue con sus planes de invasión, denominados en clave “Operación León Marino”. Unas 20 divisiones desembarcan formando un frente en el sur de Inglaterra.

Se reúnen barcos del noroeste de Europa. Se habilitan lanchas de desembarco provisionales. Están adiestrados para desembarcar. Pero pese a las bravuconadas de Hitler, los que lo planearon están inquietos. Hitler ve el Canal de la Mancha como un simple río que se cruza sin más. Pero la marina británica es la mayor del mundo. Está dispersa alrededor del mundo pero la Marina Real Británica supera en número a la marina alemana. El jefe de la marina alemana, el almirante Erich Raeder, no confía en controlar el Canal de la Mancha lo suficiente para que el ejército lo cruce. Pero hay un aspecto en el que los alemanes los superan. la Luftwaffe supera ampliamente a la Fuerza Aérea Británica. El comandante de la Luftwaffe, Hermann Goering, sabe que tendrá el control aéreo sobre el Canal y la operación se llevará a cabo.

Hitler ve el Canal de la Mancha como un simple río que se cruza sin más

El 10 de julio, la Luftwaffe ataca a las embarcaciones del Canal. Pero los británicos tienen dos de los mejores monoplanos monomotor con ametralladoras de última generación: El Supermarine Spitfire y el Hawker Hurricane. El Spitfire es algo más ágil y veloz que su rival alemán, el Messerschmitt Bf-109, que escolta a los bombarderos. Los usan para interceptarlos. El Hurricane resulta ser letal. Pero en julio de 1940, Hugh Dowding, jefe de Mando de la RAF, tiene de menos de 700 aviones de combate. Tendrán que luchar contra 2600 cazas y bombarderos alemanes. Las expectativas de la RAF son desalentadoras. Dowding no podrá enfrentarse a la Luftwaffe cada vez que sobrevuele el canal. Cuando los alemanes atacan los barcos no opone resistencia. Su intención es utilizar la RAF para impedir que la Luftwaffe establezca la supremacía aérea y los invada. Solo hace frente a los principales ataques.

Una innovación crucial: El radar

Existe una innovación crucial que puede ayudar a los ingleses. El radar. Ya en los años treinta, científicos británicos y alemanes sabían que podían detectar objetos haciendo chocar contra ellos ondas radioeléctricas y calculando lo que tardaban en volver.. En Reino Unido, un equipo de científicos dirigido por Robert Watson-Watt comienza a desarrollar un radar para detectar aviones que se acerquen desde lejos. Dowding aprovecha esta ventaja. Hace del radar el centro del primer sistema de defensa antiaérea. Conocido como la “Red Local”, consiste en un cordón compuesto por 21 antenas de radar de 92 metros repartidas por las costas sur y este de Gran Bretaña. Pueden detectar aviones en un radio de 190 km y determinar su distancia, dirección, altura y número. La información se enviaba al cuartel del Mando de la RAF situado en Bentley Priory, en las afueras de Londres.

Se evaluaba y en caso de avisar de un ataque aéreo se transmitía a la sala de operaciones del Mando de Cazas. Moonshine 1-4 despejado. Objetivo 1, canall G George. Recibido. Alertaban a los aeródromos cercanos de donde despegaban los aviones necesarios. La pregunta es: ¿compensará el radar la aplastante superioridad numérica de los alemanes? Se ha creado el marco para lo que se conocerá como Batalla de Inglaterra. Desde el 10 de junio de 1940, la Luftwaffe alemana ataca a los barcos británicos en el Canal de la Mancha. El comandante de la Luftwaffe, Hermann Goering, está empeñado en hacer que la aviación británica combata.

Pero el vicemariscal, Hugh Dowding, no muerde el anzuelo. Usa sus cazas con moderación, sabedor de que la auténtica batalla está por llegar. Cuando estalla la Batalla de Inglaterra, la Luftwaffe cuenta con superioridad numérica. Dispone de 1100 cazas frente a los 700 de los ingleses. El grueso de los alemanes lo componen los fantásticos Messerschmitt Bf-109E, que alcanzan una velocidad de unos 560 km. Dos tercios de los cazas británicos son Hawker Hurricanes, más lentos que los 109 pero más ágiles. El resto son Supermarine Spitfires con velocidad similar a la de los 109. Los alemanes disponen de más de 1300 bombarderos medios, Dornier Do 17s, Heinkel He 111s y Junkers Ju 88, cada uno capaz de transportar alrededor de 1800 kg de bombas.

Spitfire
Spitfire

El día del Águila

Goering elige el 13 de agosto como el adlertag, el “día del águila”, para iniciar su asalto principal. Busca destruir a los cazas de la RAF en pleno vuelo los aeródromos y las fábricas de aviones. El día anterior efectúan ataques de debilitamiento que se centran en los aeródromos y estaciones de radar de la costa sur. Una estación de la isla de Wight queda inutilizada y varias más son dañadas pero siguen funcionando. Goering no considera que los radares sean importantes y no vuelve a atacarlos. Eso fue un grave error. El Día del Águila amanece nublado, por lo que posponen el ataque hasta el atardecer. Cuando se produce, los radares transmiten numerosas alertas. Al habla Stourmouth. Hay aviones a 5 km al sur. La mayoría de aeródromos al sur son bombardeados. Pero al acabar el día, ninguno de ellos ha dejado de funcionar.

La Luftwaffe pierde 46 aviones, Reino Unido solo 30. La Luftwaffe lanza el mayor ataque de toda la batalla el 15 de agosto. Enjambres de bombarderos alemanes escoltados se dirigen hacia los aeródromos de la RAF. Ese día, la RAF tiene tanto trabajo que algunos pilotos efectúan hasta siete salidas. Cuando los bombardeos remiten 90 aviones alemanes y 42 cazas británicos han sido derribados. La batalla prosigue con ferocidad durante varios días. Ambos bandos están cada vez más agotados.

Dowding quiere que los pilotos descansen pero no dispone de hombres suficientes. Muchos son enviados a combatir con solo diez horas de prácticas de vuelo. Pero la Luftwaffe también sufre. Sus pilotos están sorprendidos y cada vez más desmoralizados por la resistencia británica. Los cazas de la RAF están esperándolos continuamente. Al cabo de 12 días de combate las bajas británicas casi se equiparan a las alemanas. La Fuerza Aérea Británica está a punto de venirse abajo. Goering usa sus bombarderos y ataca de noche. Esto tiene una consecuencia inesperada. En la noche del 24 de agosto, unos bombarderos Heinkel pierden el rumbo y acaban atacando Londres. Es el primer ataque a un objetivo no militar. La noche siguiente, 81 aviones británicos bombardean Berlín. Hitler está enfurecido y exige severas represalias.

Estas tienen lugar el 7 de septiembre al anochecer. Atacan las dársenas de Londres y sus alrededores. Más de 450 personas mueren y miles de hogares quedan destruidos. Este es el segundo gran error de Goering. Al olvidar las bases de la RAF cuando ésta estaba a punto de claudicar, Goering les da un respiro. De haber seguido atacando los aeródromos, la RAF no habría podido seguir defendiendo su espacio aéreo. Así, el 15 de septiembre, los radares británicos detectan otro ataque contra Londres.

La primera oleada de 100 bombarderos y 400 cazas es interceptada. Intensos combates ensordecen los cielos. Esa tarde, una flota de 150 bombarderos continúa los ataques. Churchill está ese día en el cuartel del Mando de Cazas. Al escuchar que los controladores piden refuerzos a otros grupos cercanos, pregunta: “¿Con qué otras reservas contamos?”. La respuesta es: “Con ninguna”. Pero la Luftwaffe ha fracasado al intentar controlar el aire y el 17 de septiembre Hitler pospone la Operación León Marino. Pero la Batalla de Inglaterra no ha acabado. Pronto Hitler ensaya una otra táctica. El 5 de octubre, los bombardeos diurnos cesan y los alemanes se centran en atacar durante la noche. Es lo que se conoce como el Blitz. Londres es bombardeado cada noche hasta el 12 de noviembre. El 10 de noviembre, el centro de Coventry es arrasado. El Blitz continúa hasta 1941.

El final del Blitz en el Reino Unido

El último gran ataque sobre Londres ocurre la noche del 10 de mayo. Más de 50 000 civiles perdieron la vida durante el Blitz pero Reino Unido no fue doblegado. La victoria en la Batalla de Inglaterra es un momento de gran alivio nacional. Contribuyeron pilotos de todo el imperio y de países ocupados por los nazis como Polonia y Checoslovaquia. Churchill resume así la gratitud de la nación: Nunca en la historia de los conflictos humanos tantos han debido tanto a tan pocos. Pero para Hitler no es más que un contratiempo. Está convencido de que Reino Unido nunca será una amenaza real y se fija en el este de Europa. Los británicos aprovechan para recuperarse con miras a plantar cara al enemigo algún día. Pero para eso, Churchill necesitará ayuda. Reino Unido ha ganado su batalla, pero todavía es muy vulnerable.

Noche tras noche, sus ciudades son castigadas por los bombardeos nazis. Sus líneas de suministro por mar sufren constantes ataques. Churchill necesita más ayuda. Y solo un país se la puede ofrecer: Estados Unidos. En 1940, Estados Unidos se ha recuperado de la Gran Depresión y su economía está en auge de nuevo. Dispone de inmensas reservas de efectivos y de una capacidad industrial sin parangón. Pero el pueblo de Estados Unidos se opone a verse involucrado en una nueva guerra en Europa.

Una encuesta revela que solo un 8 % estaría dispuesto a sumarse a la guerra. Sin inmutarse, Churchill presiona al presidente Franklin Delano Roosevelt. Roosevelt admira a Churchill por su inequívoco posicionamiento antinazi, y comparten interés por los asuntos navales. Roosevelt fue subsecretario de la marina estadounidense en 1917. Al acceder a la presidencia, Roosevelt mantiene contacto con Churchill. Ambos intercambian correspondencia. Churchill firma como “una persona exnaval”. Pese a su imagen afable, Roosevelt sabe que Alemania pueda arrastrar a su país a la guerra. Así que empieza a concienciar a la opinión pública americana. Yo soy pacifista pero considero que aunaremos esfuerzos para proteger y defender la ciencia, la cultura, la libertad y la civilización de este país.

La industria bélica de EE.UU.

En julio de 1940 consigue la aprobación para un proyecto de ampliación de la marina que prevé la construcción de 6 grandes acorazados y de un nuevo modelo de portaaviones. Al mes, el Congreso acuerda que la Guardia Nacional y otros reservas sean llamados para prestar un año de servicio. Y en septiembre se aprueba una importante ampliación de los 150 000 efectivos del ejército con un número limitado de reclutas escogidos por sorteo. El primer número extraído por el ministro de Guerra es el número de serie 158. Ese mismo mes, Roosevelt anuncia un acuerdo por el cual dará a los británicos 50 destructores de la I Guerra Mundial a cambio de una cesión de 99 años de bases en Terranova y el Caribe.

La Marina Real Británica necesitaba combatir contra los submarinos y recibió los barcos después de firmar el acuerdo. La señal de que Roosevelt se gana a la opinión pública es patente tras las elecciones de 1940, cuando derrota al aislacionista Wendell Wilkie por 27 millones contra 22 millones de votos Al final de año, Roosevelt se dirige al pueblo para exponer las Cuatro Libertades que considera que están en juego y que Reino Unido lucha por conservar: libertad de expresión, de religión, y frente a la miseria y el miedo. A fin de preservarlas, Estados Unidos será el arsenal de las democracias. Habrá de armar a los británicos. Os enviaremos barcos, aviones, tanques y cañones en número cada vez mayor. Esa es nuestra intención y nuestro compromiso.  Pero algunos americanos siguen oponiéndose a prestar ayuda.

Uno de ellos es el embajador estadounidense en Londres, Joseph Kennedy, padre del futuro presidente John F. Kennedy. Es un empresario de Boston que ha hecho fortuna con el contrabando de alcohol. Odia a los británicos y aprovecha cualquier oportunidad para proclamar que serán obligados a rendirse. Con todo, la virulencia de Kennedy se contrarresta por la creciente admiración que sienten por el valor de los británicos durante el Blitz. Las transmisiones del corresponsal de la CBS en Londres, Ed Murrow, ayudan a cambiar la opinión pública.

«Esto es Londres. Recuerdo la tarde del 29 de diciembre. Era como cualquier otra tarde de invierno. Los primeros bombarderos sobrevolaron Londres a las 18:30. FUEGO Las llamas ascendían por las ventanas de los últimos pisos. Hitler, arrogante, dijo: “Arrasaré sus ciudades”. A esto se refería». Alentado por su éxito electoral, en enero de 1941 Roosevelt presenta el Acta de Préstamo y Arriendo. Estados Unidos suministrará armas y material de guerra a Reino Unido y China, que continúa luchando a la desesperada contra los japoneses. El pago se hará a largo plazo. Roosevelt compara esto con ayudar a un vecino a apagar un incendio. Ya le devolverá el favor otro día.

Roosevelt presenta el Acta de Préstamo y Arriendo
Roosevelt presenta el Acta de Préstamo y Arriendo

Roosevelt es astuto: A diferencia de 1917, si EE. UU. entra en la guerra, es solo si posee una potente industria bélica. Los preparativos para la guerra no terminan aquí. Roosevelt autoriza en secreto a los estados mayores a acordar una estrategia con los británicos por si el país tuviera que entrar en guerra. En abril de 1941, se siente respaldado para ayudar a Reino Unido en el mar. Extiende la zona de seguridad panamericana, la zona en la que los buques de guerra protegerán a los barcos mercantes. En mayo, se asientan en Groenlandia y en julio los marines americanos van a Islandia a reemplazar a los británicos que se encargaban de proteger los puertos.

Estados Unidos suministra un número limitado de naves de escolta, en especial para sus barcos que llevan material de Préstamo y Arriendo Hitler ordena a sus submarinos no hundir ningún barco americano para no obligar a Estados Unidos a entrar en guerra. Pero se producen conflictos. El 4 de septiembre de 1941, un avión británico ataca un submarino alemán.

Creyendo que los atacaba un destructor americano, el «Greer», el submarino le lanza un torpedo. Este responde con cargas de profundidad y se desencadena una batalla de tres horas. Ninguna de las dos naves es hundida, pero la tensión va en aumento. El 17 de noviembre, el destructor estadounidense Kearney recibe el impacto de un torpedo durante una misión en Islandia. Los alemanes alegan que ha sido un accidente, que al disparar a los ingleses el Kearney se ha cruzado. Pero 11 americanos murieron y el destructor casi no consigue llegar a Reikiavik.

Roosevelt protesta y la prensa americana está indignada. Aun así, la opinión pública del país sigue oponiéndose a ir a la guerra. Unas semanas más tarde, a finales de 1941, la situación cambiará por completo en un día. Pero, de momento, Reino Unido deberá combatir solo. Y, por fortuna, dispone de un arma asombrosa en sus manos. Su aspecto es el de cualquier mansión rural inglesa, un tanto descuidada. Pero Bletchley Park albergó en su día un secreto que influyó en el desarrollo de la guerra.

Cómo descifrar los códigos secretos alemanes: Enigma

Porque allí los británicos averiguaron cómo descifrar la mayoría de códigos secretos alemanes. Desde los años 30, todos los ejércitos y departamentos de inteligencia alemanes utilizan una máquina estándar para cifrar sus mensajes. La Máquina de cifrado E, más conocida como Enigma. Fue desarrollada en los 20 como una herramienta para empresarios que cifraba mensajes comerciales. Funcionaba con una pila. Sus mensajes en clave se transmitían en morse y los descodificaba otra Enigma en la terminal de recepción. Lo fundamental eran tres rotores capaces de encriptar el mensaje para que pudiera descifrarlo otra máquina con los mismos ajustes. Los rotores podían ajustarse de varias formas.

Como resultado, cada carta mecanografiada puede aparecer en 150 millones de formas. Con un número casi infinito de posiciones, no es raro que los alemanes estén convencidos de que Enigma es indescifrable. Los polacos son los primeros en intentar resolver este rompecabezas. Conocen la existencia de la máquina Enigma y reúnen un equipo de matemáticos para descifrar el código: Marian Rejewski, Jerzy Roszickzi y Henry Zigalski. Pero no pueden descifrar mensajes sin conocer el cableado interno de los rotores.

La inteligencia francesa da la solución, envía a los polacos material reunido por un espía del ejército alemán. Entre el material hay un manual de Enigma. Los polacos pueden reconstruir una máquina Enigma y de empezar a descodificar los mensajes. En julio de 1939, Las amenazas de Hitler a Polonia aumentan. Reino Unido y Francia prometen ayudarlos. Está claro que la guerra se aproxima. Los oficiales de la inteligencia de los aliados se reúnen en Varsovia. Se asombran por lo mucho que los polacos han avanzado con Enigma y Polonia acuerda enviar dos de sus máquinas reconstruidas a Londres. Dos semanas después de enviarlas, Polonia es invadida. Cuando cae en poder de los alemanes, los criptógrafos polacos destruyen cualquier prueba de sus trabajos con Enigma.

Los grandes criptógrafos del Reino Unido: Alan Turing

Algunos son capturados y torturados, pero ninguno revela nada. Los británicos retoman el testigo en la Escuela de Codificación y Cifrado de Bletchley Park, cerca de Londres. Su director es Alistair Denniston. Denniston recluta un destacado grupo formado por matemáticos, expertos en ajedrez y crucigramas para seguir descifrando códigos. Entre ellos se encuentra Alan Turing, un profesor de Cambridge. En 1936, Turing describió la idea de una “máquina computadora universal”, un ingenio que algún día podría resolver cualquier problema matemático. Turing aprovecha sus ideas para diseñar máquinas conocidas como “Diosas de Bronce”. El material en bruto para Bletchley procede del servicio británico, una cadena estaciones de escucha que captan y graban comunicaciones alemanas.

Alistair Deniston
Alistair Deniston

Los mensajes se introducen en las “Diosas de Bronce” y se va permutando hasta que se averigua la clave. Una vez descifrado, el mensaje se traduce, se analiza y se remite a la autoridad pertinente. Desde que es primer ministro y conoce el trabajo de Bletchley, Winston Churchill es consciente de su vital importancia. Se refiere a la información de Bletchley como su información “ultrasecreta”, y “Ultra” es su nombre en clave.

Los mensajes Ultra están controlados. Los oficiales acceden a la información que conciernen directamente a sus operaciones. La necesidad de mantener en secreto la fuente es tal que Churchill insiste en que no se hará nada aprovechando material “Ultra” a menos que se desarrolle un plan para convencer a los alemanes de que la información viene de otra fuente. La tercera actividad fundamental de Bletchley, además de descodificar y evaluar era controlar el material. Ultra revela información sobre los planes y acciones de los alemanes. Las noticias sobre futuros ataques se archivan en un enorme sistema de ficheros. Acuden el sistema para obtener respuestas a preguntas de mayor o menor importancia.

En el mar, los aliados se dan cuenta de hasta qué punto es vital la información de Ultra.

Al final de la guerra, Bletchley descifra comunicaciones casi instantáneamente al recibirlas. Bromeaban con que un alemán tardaría menos en recibir sus órdenes llamando directamente a Bletchley. En el mar, los aliados se dan cuenta de hasta qué punto es vital la información de Ultra. Una muestra de su potencial se demuestra el 8 de junio de 1940. El portaaviones británico Glorious cubría los convoyes que retiraban a las tropas aliadas de Noruega y Bletchley descifró señales que indicaban que los cruceros Scharnhorst y Gneisenau se aproximaban a su posición. Se avisa al alto mando de la Marina Real pero inconsciente aún de la veracidad de la información, no transmiten la información.

El Glorious fue interceptado y hundido. Después de esta lección, los británicos aprenden la importancia de esa nueva fuente de información. Es un error que no puede repetirse. Bletchley desempeña un rol importante durante la Batalla de Inglaterra. Proporciona información de la órdenes de batalla de la Luftwaffe y de la estrategia adoptada por su comandante, Hermann Goering. La información convence al Mariscal del Aire y jefe del Mando de Cazas, Dowding, de que su táctica de enviar a sus cazas poco a poco y no todos a la vez es la correcta. Fue una táctica fundamental para mantener el escaso margen de victoria de la RAF. Reino Unido, que continuará luchando sola hasta entrado 1941 ha encontrado al menos una manera de poder defenderse.

 

Bletchley Park está listo para actuar. Los principales avances se han realizado. Los sistemas para optimizarlos se han introducido y han sido probados. En los próximos años, Ultra y el trabajo de Bletchley Park serán decisivos de cara al éxito de los aliados. Mientras la Batalla de Inglaterra arrecia, falta aún un largo camino. Churchill necesita resultados inmediatos y en 1941 cree que al menos ha encontrado una manera de conseguirlos. La Alemania nazi controla la mayor parte del oeste de Europa pero el ministro británico, Winston Churchill, decide plantar cara a los alemanes. No cejaremos cuando llegue el momento supremo. Todo saldrá bien… Antes de que Francia se rindiera, buscaba maneras de contraatacar y mantener viva la resistencia en los países invadidos. Comienza a planearlo cuando las tropas son evacuadas de las playas de Dunkerque.

Escribe al estado mayor solicitando la formación de fuerzas de asalto capaces de atacar las costas de Europa. En pocos días se extiende un llamamiento a voluntarios con miras a crear una fuerza de 5000 hombres. Se denominarán Comandos, como eran conocidas las unidades de Boers que a finales del XIX lucharon en Sudáfrica contra los británicos. Se forman 10 unidades de Comandos de 500 hombres. Comienzan a ensayar ataques desde el mar. Una unidad es instruida en paracaidismo y en el uso de planeadores de asalto. Pronto integrarán la base del Regimiento Paracaidista. El almirante Sir Roger Keyes es nombrado Jefe de Operaciones Combinadas. Churchill le manda organizar tres importantes asaltos cuando cese la amenaza de una invasión. Su primeras tarea es desarrollar barcos que puedan desembarcar a sus tropas. Los barcos que cruzan el Canal se usan para transportar lanchas.

El 4 de marzo de 1941, dos comandos y dos brigadas de demolición desembarcan en las islas Lofoten, al norte de Noruega. Su objetivo es destruir las fábricas que transforman aceite en glicerina para crear explosivos. Los comandos se valen del factor sorpresa y desembarcan sin que se produzca un solo disparo. Toman un pesquero acorazado alemán. Destruyen las fábricas y los depósitos de aceite. Un oficial utiliza el correo local para enviar un telegrama a Hitler, en Berlín. Dice: “En cuanto a su último discurso, en el que dijo que cuando los británicos desembarquen en Europa, los alemanes les harían frente… Pues bien, ¿dónde están ahora?”.

Soldado inglés
Soldado inglés

Los Comandos capturan a 60 colaboracionistas noruegos y hacen prisioneros a 225 alemanes antes de regresar sin una sola baja. También se llevan con ellos a 115 voluntarios noruegos, que se unirán a las Unidades Noruegas Libres en Reino Unido. El éxito en Lofoten adquiere una gran notoriedad pública y sube la moral de los británicos. Pero su logro más importante no puede ser publicado: la captura de un juego de rotores para una máquina Enigma. Aunque la máquina fue arrojada por la borda, olvidaron tirar los recambios. Supondrán una gran ayuda para los criptógrafos de Bletchley Park de cara a descifrar los códigos navales alemanes. En diciembre de 1941, cuatro unidades de Comandos desembarcan en el puerto noruego de Vaagso y se ven envueltas en un violento combate. La entrada a Vaagso está cubierta por el islote de Maloy, donde los alemanes sitúan su artillería.

El islote es invadido, pero los combates en Vaagso son encarnizados. Transcurren varias horas hasta que los alemanes son sometidos. Los Comandos dinamitan varias fábricas y hunden ocho barcos antes de retirarse. Estos ataques convencen a Hitler de que tarde o temprano los británicos intentarán recuperar Noruega. Por eso, durante toda la guerra, mantendrá allí cerca de 250 000 soldados, que podrían haber sido vitales en otros frentes. Pero, pese a su eficacia, las acciones de los Comandos no paran a los nazis. Churchill debe encontrar otra táctica. Decide centrarse en la resistencia en los países ocupados.

El Ejecutivo de Operaciones Especiales

En 1940 se crea un Ejecutivo de Operaciones Especiales, SOE. que, según Churchill, tendrá que “incendiar Europa”. Sus objetivos consisten en sabotear al enemigo, reunir información y organizar fuerzas para socavar las defensas alemanas. Las actividades del SOE se concentran en Francia. Reclutan agentes en Reino Unido para reconstruir y coordinar la resistencia francesa.

Se adiestran también operadores de radio y mensajeros para ayudarles. Un problema es cómo llevar estos equipos al país. Para ello se prueban submarinos, lanchas de alta velocidad y pesqueros. Pero las defensas alemanas son difíciles de penetrar. La solución llegará desde el aire. En agosto de 1940 organizan una unidad formada por bombarderos Whitley y Westland Lysander de despegue y aterrizaje cortos. Los espías y equipos de combate caen desde los bombarderos, o son transportados en los Lysander. En las noches de luna, los comités de recepción los esperan. Va formándose una red de grupos de resistencia cada vez mayor. Pero son perseguidos por el sofisticado sistema de contraespionaje alemán. Utilizan equipos radiogoniométricos para localizar radios escondidas y espías infiltrados.

BBC
BBC

El trabajo de los agentes del SOE es altamente peligroso, y su esperanza de vida es corta. El más mínimo descuido puede delatarlos a la Gestapo. Muchos son torturados y ejecutados. Pero Churchill cree que vale la pena. Mantener la resistencia en los países ocupados hace que millones de personas confíen en que la liberación llegará. La British Broadcasting Corporation, la BBC, se encarga de levantar la moral de quienes viven bajo el dominio alemán. Emite noticias en todos los idiomas de los países ocupados.

El castigo alemán por escuchar esos noticiarios es la muerte. Pero los sintonizan a pesar de todo. La BBC desempeña un papel crucial transmitiendo mensajes a la resistencia. Estos se realizan siempre después de las nueve. Para la Europa ocupada, la posibilidad de la liberación es tan solo un sueño lejano, pero a mediados de 1941, se hace más probable porque Reino Unido ya no seguirá luchando solo. Gana un poderoso aliado. Pero no se trata de Estados Unidos, a quien Churchill ha cortejado. Se trata de la Unión Soviética.

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